Automatización y mundo laboral
La automatización en el mundo laboral se está conviertiendo en un tema de interés actual. ¿Son los robots, superordenadores y algoritmios una amenaza para los trabajos actuales o futuros?
La consolidación, cada vez más estable, de la inteligencia artificial está ya provocando cambios que afectan el día a día de nuestros trabajos y del futuro del entorno laboral. Nos encontramos en tiempos enfocados a la Industria 4.0, conocida como cuarta revolución industrial, encaminada a la creación de fábricas inteligentes para adaptarse mejor a las necesidades y a los procesos de producción, asignando de manera eficiente los recursos. El objetivo es agilizar el trabajo y, en este sentido, la digitalización juega un papel crucial.
La automatización facilita y mejora la eficiencia de los negocios, las empresas y nuestro día a día. De todas formas, no siempre ha tenido una connotación positiva entre la población ya que, muchas veces, puede suponer una amenaza, por ejemplo, para los puestos de trabajo. Hay quien dice que estamos entrando en la época postindustrial donde el empleo será una rara avisa donde solo un grupo de privilegiados tendrá acceso.
Sin embargo, aunque la era digital aporta muchos beneficios y herramientas para dotar a cada empleo de eficacia y eficiencia, también es cierto que perjudica y afecta a la situación laboral de muchos trabajadores que ven cómo la tecnología va ganando terreno y les arrebata algunas de sus competencias.
Según un estudio McKinsey Global Institue, aproximadamente el 50% de los trabajos actuales podrían ser automatizados para el año 2055. Otro estudio llevado a cabo en la Universidad de Oxford, prevé que en los próximos 20 años el 47% de los trabajos serán remplazados por la inteligencia artificial. Se cree que este proceso de automatización será progresivo.
Es verdad que existe un fuerte impacto del progreso en el empleo y que gracias a los avances tecnológicos ha habido y habrán aumentos en la productividad, pero des de otros puntos de vista y opiniones, hay quienes dicen que no se estima que se destruyan empleos excepto en aquellos a los que la automatización afecta directamente. Hay otros estudios que afirman que la nueva revolución tecnológica no va a impedir la creación de nuevos empleos. Una profesora de la Universidad de Utrecht afirma que es necesario desmontar el mito de una sociedad con desempleo masivo.
Se estima que las industrias en las que se produzcan perdidas netas de trabajos, los beneficios económicos frutos de la mayor productividad fomentaran la creación de nuevos puestos de trabajos en otros sectores. Por lo tanto, la inmersión de las nuevas tecnologías cambiará el mercado laboral pero dando lugar a nuevos puestos de trabajo.
¿Cuáles seran los empleos más afectados por la automatización?
Los empleos relacionados con la agricultura, construcción, comercio y banca serán los que se verán más afectados por la automatización. Otro de los sectores que más se verá afectado por la digitalización en los próximos años es el de servicios. Las nuevas profesiones estarán relacionadas con los sistemas informáticos, la gestión de datos, la seguridad informática y los sistemas robóticos, como drones, impresión 3D, arquitectos de realidad aumentada, gamificación o telecirujanos, entre otros. (ABC, 2016)
Otros campos que se verán afectados serán el transporte, logística e industria, donde se podrían llegar a perder entre el 52 y el 45% de los puestos. (El País, 2018)
Potencial humano
Hace falta ser conscientes del potencial creativo del ser humano y saber que este nunca podrá ser sustituido por el de un robot ni por la inteligencia artificial. Todas las habilidades que comportan la creatividad, la imaginación y el liderazgo seguirán en manos de los seres humanos, y por lo tanto, de los trabajadores.
Lo ideal sería intentar combinar un entorno laboral en el que se complementaran las mejores competencias de los dos lados. Por un lado, utilizar la tecnología para una mayor productividad y para facilitar el trabajo al ser humano y por el otro lado, potenciar las mejores competencias que el ser humano puede aportar. Las nuevas tecnologías liberaran a los empleados de trabajos sistemáticos y así se podrá emplear este tiempo en otros labores de mayor valor. Seria ideal que la máquina y el ser humano se compensaran mutuamente reduciendo los aspectos negativos de ambos y así, obteniendo resultados más óptimos.
Dos líneas de pensamiento
Tal y como hemos ido plasmando anteriormente, en los últimos años han ido ganando fuerza dos líneas de pensamiento entre los investigadores de ambos campos. La primera defiende la idea de que la automatización provocará la erradicación final del trabajo humano en el mundo laboral, y la otra, defiende que es imposible predecir qué pasará en el futuro, y que así como los cajeros automáticos no acabaron con las oficinas bancarias, los avances tecnológicos harán que algunos empleos desaparezcan o se reduzcan pero haciendo balanza con la creación de nuevos.
Carl Benedkit Frey, codirector del Programa de Tecnología y Empleo de la Martin School de Oxford y una de las personas que más saben en el mundo sobre este asunto, opta también por la segunda opción. “El principal riesgo de la tecnificación no es el desempleo masivo, sino el empobrecimiento de las clases medias, tendencia que ya empezó hace tiempo y que puede continuar en los próximos años”, concluye.
Automatización y clase media
La diferencia entre ricos y pobres es una realidad creciente en los países industrializados, pero aun más en entornos digitales. Muchos trabajadores han tenido que reinventarse y adquirir conocimientos en nuevas tecnologías, mecanismos y procesos. El desplazamiento de funciones que está provocando la llegada de los ordenadores, máquinas e inteligencia artificial están sustituyendo tareas de profesionales especificas que hasta ahora habían estado realizadas por personas.
El economista y columnista del New York Times Tyler Cowen, tomando como base esta situación, sostiene que la clase media está desapareciendo. Este afirma que las clases altas se están aprovechando y adaptándose mejor a los avances tecnológicos, en cambio, las clases más humildes, no acaban de asimilar los cambios.
Una buena manera de manejar esta realidad sería aquella en la que el ser humano supiera introducir en sus vidas herramientas saludables con las que relacionarse con la tecnología, sin dejar que esta supere su própia autosuficiencia y consciencia.